"El peregrino de lo absoluto"

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José Agustín Muñiz, periodista que usa tal seudónimo de pura admiración que le tiene a la "Exégesis de lugares comunes", de Leon Bloy (se pronuncia "bluá")

20 noviembre, 2009

Piñera se salta la fila o torpeza política

¡Qué buena nota de El Mostrador twiteó Patricio Navia. Paro de funcionarios en el aeropuerto, cola de pasajeros para abordar y distintos políticos reaccionaron según sus más atávicas costumbres. Esa es información periodística de primer orden: cómo reaccionan cuando no están pauteados por asesorías, qué les dicen sus inclinaciones naturales cuando creen que no hay un fin político detrás. ¿Son distintas las personas cuando están en un cargo?

¿Cómo reaccionó Sebastián Piñera al ver la cola en el aeropuerto? Habló con la autoridad, se saltó la línea y se subió a su avión (literalmente suyo, es uno de los dueños de Lan Chile)

¿Y el presidente del Senado, Jovino Novoa? Lleva 40 minutos en la fila, esperando como todos los demás, dice el periodista. El senador Adolfo Zaldívar también está en la fila, hay que decirlo.

¿Y Andrés Velasco, el ministro de Hacienda? Se fue al Grupo 10 de la Fach, que está allí cerca. Quizás quiere evitar la presencia de los trabajadores en paro, dice El Mostrador.

En eso consiste, creo yo, el buen periodismo. En observar lo que ocurre y ver que, en el fondo, las personas no cambian. Un periodista mirando, utilizando los sentidos, algo tan escaso en las noticias hoy. Eso es lo que hay que mostrar. No me cabe la menor duda que está en el ADN de Piñera saltarse la fila tal como está en los genes del senador Novoa no hacerlo.

Torpe, Piñera, torpe. No aprendió la lección que dio Pablo Longueira el día que salió electo senador. ¿Se acuerdan de la transmisión desde el lugar de votación, cómo lo insultaba la gente, cómo le tiraron piedras, escupos, insultos por ser un cuico de derecha que iba a votar a un lugar "pobre y de izquierda"? No sé si por inteligencia comunicacional estratégica o por convicción profunda, pero Longueira se quedó, aguantó, no tiró la caballada encima -que es lo que todos esperaban de él, confirmar el mito del derechista intransigente, agresivo y prepotente- y destruyó ese mito desde adentro. Tengo la certeza de que en esos minutos de TV más de un votante que estaba indeciso entre el rabioso Longueira y la femenina Lily Pérez decantó en favor del primero porque éste supo comunicar que era una persona que no reaccionaba públicamente distinto a como lo haría en su vida personal.

Eso. LB

P.S.: Otro ejemplo, mostrar o no mostrar homosexuales en la franja política

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